En el día de ayer se inauguró la cancha de nuestras facilidades gracias a la iniciativa de un participante de la Fundación. Esta historia demuestra -una vez más- la valiosa aportación que hacen a la sociedad las personas con síndrome de Down y ni hablar de la grandeza de sus corazones.
Carlos Andrés Vélez Dávila, un joven de 19 años con síndrome de Down, ha recibido servicios en la FPSD desde sus dos meses de nacimiento. Carlitos, como cariñosamente le conocemos, realiza diversas actividades extracurriculares. Una de ellas, es pertenecer a los Boy Scouts como parte de la Tropa 134 de la Escuela Mercedes Morales de Guaynabo.

Precisamente, una de sus metas es convertirse en un Escucha Águila; el rango más alto dentro de dicha organización. Pero para lograrlo, debía promover el desarrollo de un proyecto de servicio y Carlitos decidió ayudar a la FPSD. Su esfuerzo permitió que manos amigas hicieran labores de limpieza, pintura y hasta la colocación de dos nuevos tableros de baloncesto con sus respectivos canastos.
Algunas fotos del proceso





Video en el que la Sra. Marelba Dávila, madre de Carlitos, explica más detalles del proyecto.
Como parte de la inauguración de la cancha, se llevó a cabo un juego amistoso que terminó en un empate entre el equipo de baloncesto CODERI y el equipo de la FPSD. Carlitos, fue el responsable de realizar el corte de cinta junto a la directora ejecutiva de la FPSD, Stephanie Ávila Berríos, los coaches de CODERI, nuestra coach Emily Negrón y la presencia de un concurrido un público.

La FPSD, está sumamente agradecida de Carlitos y todas las personas que le ayudaron a desarrollar su proyecto de servicio. Estas experiencias son únicas y tienen muchos beneficios. De una lado, Carlitos cumplió su meta de convertirse en Escucha Águila, ayudó a la FPSD que tanto ama y, a su vez, ha permitido a los actuales y futuros participantes contar con una cancha de baloncesto y volibol a la altura que se merecen ellos(as) y los(as) jugadores(as) visitantes.
Los padres de Carlitos: Carlos Vélez y Marelba Dávila, además de apoyarle en cada reto y aventura; le admiran con orgullo por todos sus logros.

